Sabiendo lo que perdías, decidiste dejarme
sin siquiera teniendo el valor de decírmelo en la cara
dejaste en la cocina una mísera carta.
En ella explicaba que te ibas a conocer nuevos rumbos
nuevas sensaciones que entre los dos no pudimos encontrar.
Partiste esa mañana de otoño fria, mientras yo dormía
Llevandote tu ropa y tu guitarra criolla; dejándome a mí tu perfume floral y tu sonrisa en el viejo arcon de los recuerdos.
Lo único que te pido es, que no vuelvas nunca; y
déjame que te recuerde como te vi la ultima vez,
desnuda en la cama, cepillandote el pelo y hablándome de lo lindo que seria vivir en la playa.
Si , déjame que me quede con esa ultima visión tuya,
y que me olvide de ti de esa manera, que ahogue mis penas en líquidos de color ámbar.
Esas cicatrices que no paran de sangrar, que no desean cerrar tan fácilmente.
Y deja que sangren mis heridas otra vez hasta que coagule mi sangre.
Y cuando vuelva a salir, lleve mis estigmas a la vista de todos.
Si vas a utilizar algún texto del blog mándame antes un mail para pedir permiso y si te lo doy espero que también hagas un enlace a la nota que citarían.
Gracias.
5 ago 2008
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5 comentarios:
Es dificil comentar, cuando hay muchas emociones involucradas en el post... en lo literal, lo que escribiste me dejo sin palabras, trasmite un montón de cosas.
Un abrazo fuerte.
pero volveras a salir. asi son las cosas.
Tranquilo Border...las heridas van a sanar, y esto será solo otra anécdota...besos para vos...
wow, este tb. es el border?
vienen cremas cicatrizantes, perso se venden con recomendacion de dejar pasar el tiempo y disfrutar mientras tanto.
Coincido plenamente con el primer comentario. El tiempo no tapa nuestras tristezas, pero se aprende a manejarlas.
Besitos Border =)
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