El martes, una intersección de la ciudad alemana de Kassel se transformó en un lago congelado de cerveza, cuando se reventaron algunas de las 1.600 botellas que transportaba un camión.
El vehículo, que llevaba 12 toneladas, perdió la mayor parte de su carga tras un viraje en el fondo de una colina, por lo que aproximadamente 80 cajas -que transportaban casi 800 litros- salieron volando fuera del camión, con la mayor parte de las botellas destrozadas, y sus contenidos rápidamente se congelaron con los cerca de -4 grados Celsius.
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